…produce monstruos. No tiene nada de desesperada la situación del conjunto azulgrana, pero mirando hacia los rincones en penumbra de su presente, se pueden adivinar los ojos amenazadores de esos fantasmas, esos monstruos, que Guardiola lleva tiempo intuyendo y que, ahora sí, parecen próximos a dejarse ver.
Demasiado a menudo el juego del Barça se convierte en un arabesco estéril; en un preciosismo destemplado; en tauromaquia de salón.
Algo se ha roto en el interior de ese hipnótico silogismo que es el juego del mejor Barça y que convertía la victoria como solución necesaria, innegociable, al cúmulo de proposiciones que sus jugadores son capaces de cincelar sobre el campo.
Como propuesta colectiva, el fútbol del Barcelona padece agarrotamiento allí donde antes abundaba con más generosidad la fluidez.
Guardiola ha demostrado de forma más que sobrada conocer los resortes internos de este equipo, entender sus necesidades y conocer a la perfección su geografía anímica. Ha sabido crear desde los presupuestos de lo coral para agrandar virtudes y soterrar carencias. Que encuentre salida a la calma chicha en la que su equipo amenaza con quedar varado es, no lo duden, una mera cuestión de tiempo.
diumenge 7 de març de 2010
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